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Londres (IV): Sus parques

Había estado antes en Londres varios veranos, cuando la gente se dispersa con más o menos orden y concierto por los incontables parques de la ciudad. En invierno, sin embargo, los árboles de Regent´s Park, Hyde Park, Saint James´s Park o Kensington se quedan sin hojas que protejan a los paseantes que tampoco pasean. Es decir, se transforman en un universo algo melancólico. En el reino de las ardillas y los palmípedos.

En Saint James´s hay más roedores y son más simpáticos. Sin vergüenza ni pudor departen con los turistas y posan agitando su cola. Lozanos. Sin embargo, para la más anciana del lugar no merecen demasiada atención. Ella, en sus ochenta largos, de pelo ralo y vistiendo bata, abrigo de tweed y zapatillas de deporte, prefiere compartir sus minutos y sus migajas de pan con la dispersa fauna aviar que chapotea y sobrevuela el lago. Con la pausa que le da la experiencia y lo poco que tendrá que hacer en el resto del día va sacando los mendrugos de su bolsa del Tesco y los distribuye equitativamente entre gansos, ocas, cisnes, patos y palomas. A todos menos a los pelícanos, a los que está prohibido alimentar por una ley del 77.

Saint James´s está conectado con Green Park (que iba a ser un camposanto de la leprosería adyacente en el siglo XIX) lo mismo que Hyde Park lo está con Kensington Gardens. Hyde Park es el más grande de todos los parques reales de Londres. Tiene el honor de ser el primer lugar público de la ciudad en el que se colocó una estatua de un hombre desnudo, una de Aquiles dedicada a las victorias del gran Duque de Wellington. Para desgracia de las más resueltas y ventura de las más recatadas, un grupo feminista obligó a tapar las partes del héroe heleno con una hoja de parra, que fue tratada de eliminar en 1870 y 1961. Sin éxito. También en Hyde Park Corner se estableció en 1776 la primera casa de apuestas de caballos del mundo.

Más primeros. En un bucólico rincón de Kensington Gardens está el primer cementerio de mascotas de la historia. Lo creó en 1880 la Duquesa de Cambridge para su querido perro y tuvo que ser cerrado en 1915 porque ya no cabían más animales. Hay 300. Tampoco pueden entrar mascotas en el minimalista memorial de la Princesa Diana. Un pequeño jardincito regado por un canal artificial. En Kensington se encuentra también la estatua de Peter Pan, un personaje de ficción que da nombre a un trastorno psicológico con el que muchos nos identificamos plenamente.

Por cierto, de todas las vistas de Londres la mejor se obtiene desde el norte de Regent´s Park, en Primrose Hill. Acaso el más desconocido de los espacios verdes de Londres.

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