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Tonicruz

Navidad

La Navidad es un anciano con cara de niño y un niño con cara de anciano. Es una gran bolsa de plástico iluminada. Es un sinvivir. Un frenesí y una pulsión calórica. Gente que se mueve. Gente que descorre las cortinas del ayer y que se desnuda sentimentalmente sin ningún pudor. Que muestra sus carencias afectivas de la forma más entrañable o más miserable (según el estado de su alma).

La Navidad es una castaña asada y cruda por dentro. Una epifanía de buenos sentimientos tan efímeros como la propia vida y un recordatorio intensivo de lo que nunca debimos dejar de ser. O de lo que nunca debimos ser, tal vez.

La Navidad pueden ser dos ojos del color del mar. Dos bolas blancas en mitad del océano. Dos cataplasmas extras de moral.

La Navidad es de color marrón caca-turrón. Sabe a resbalón y a disparate. Sabe a despilfarro y a champán recalentado. Sabe a puro consumido y a medio consumir. A nihilismo existencial y a reloj blando a punto de caramelo.

La Navidad es la ausencia de libertad de decisión. Esclaviza y ata con eslabones de hierro al corazón y atenaza cuando intentas decir adiós. Ni siquiera te permite un “hasta luego”.

La Navidad no existe, son los padres.

Que lo paséis todos muy bien. De la mejor forma que queráis.

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1 comentario

candido calzado -

La Navidad es mucho los hijos. Y también escribir artículos navideños.
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