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Tonicruz

Bebe y los perriflautas

 

Es peyorativo, pero sumamente descriptivo. Los perriflautas (o perroflautas) son individuos asociales que transitan por las calles tocando instrumentos musicales, oliendo mal y gobernando una buena jauría de animales (canes o, como la esquizofrénica de los Simpsons, gatos).

Son una malformación contemporánea de los Beatniks, los hippies y los punks. Pero mucho menos filosóficos que los primeros, un poco menos drogadictos que los segundos y -afortunadamente- menos violentos que los terceros. En cualquier caso, un subproducto algo cutre y basado fundamentalmente en la vida contemplativa. Son como monjes del anticapital que se nutren de las subvenciones estatatales.

Bebe es una cantante que ahora intenta ser una perriflauta. Viste andrajos carísimos y adopta ante la vida una postura supuestamente rebelde mientras se declara feminista de las de amputar penes. Desde su primer trabajo (el único que puede subsumirse en el concepto de “trabajo”) en 2004 ha hecho otro disco más y tratado de medrar con cameos discretos en el fabuloso mundo de apesebrados que son los Goya (una fabulosa cantera de aspirantes a Perriflautas).

El otro día (aquí lo podéis ver: http://www.periodistadigital.com/ocio-y-cultura/musica/2011/12/07/bebe-que-os-follen-a-todos-puta-periodistas.shtml ) presentó su tercer disco en la Sala Sol de Madrid. Durante el acto cantó algún que otro ¿tema? (os invito a que escuchéis si tenéis huevos un rato el que canta durante la noticia que he enlazado) y mostró una actitud irredenta como si se tratase de Ian Dury, Iggy Pop o Fabio Macnamara. Lo chistoso es que Bebe no tiene el talento de ninguno de los tres ni, por supuesto, su personalidad. Esta pseudo-pèrriflauta llamó “hijos de puta” a los periodistas presentes, se despidió del personal con un “que os follen a todos” y, mientras fumaba, se sentó en el suelo con sumo desprecio a las cámaras que trataban de enfocar su rostro.

La escena me recordó a una de “La Edad de Oro del Pop Español” en la que Paloma Chamorro entrevista al artista multidisciplinar Nazario. Éste está absolutamente “pasado”, así lo define Chamorro, pero nunca se le ocurre insultarla ni mofarse del trabajo de su interlocutora, sobre todo porque gracias a esa labor -ellos eran conscientes dentro de su inconsciencia tóxica- la Movida ochentera llegó a lo que llegó (le pese a quien le pese).

Bebe denigra la imagen de la música, de la mujer, de la postmodernidad y hasta de los Perriflautas. Si tantas ganas tenía que demostrar su imagen rompedora que hubiese salido con un brik de Don Simón y un porro. Así hubiera tenido un poco más de credibilidad y lo mismo hasta lo rula con los plumillas. Lo dudo.

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