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La primera jornada del Mundial

Lo siento. Algunos de los pocos que me leen no son fanáticos del fútbol. Lo ven, lo sé, por inercia, por aburrimiento o porque alguien de su entorno les atraca para ello. Sin embargo, son días de Mundial. Acaso la competición más grandiosa sobre la faz de la tierra. Un evento que, aunque en este país tan cateto apenas lo haga, paraliza continentes enteros y moviliza como ningún otro a las masas. Algo, en suma, a destacar.

Dado que en esta ocasión, por la gracia de la FIFA de mandarlo al quinto infierno, no podré acudir como hice en el anterior, disputado en Alemania, haré un diario contando mis impresiones personales de lo que más me ha gustado jornada por jornada. Ronda por ronda.

Empecemos. De la primera, la que ha acabado hoy, se salva bien poco. Partidos sosísimos, ensordecidos por el maldito tronar de la vuvuzela. Un quietismo preocupante para un cotarro de tal calibre. Selecciones pequeñas acomodadas en su papel victimista y otras supuestamente grandes impresionadas por el miedo de las otras. En suma, una desgracia para el fútbol. El descalabro se aprecia simplemente contando el número de goles colados. 25 en 16 partidos. Irrisorio porcentaje contando -como se supone- con los mejores atacantes del planeta. “Oiga, que también están los mejores defensas”. Cierto, pero las selecciones que tienen los mejores arriba también suelen tener los mejores detrás. Cuestión de galones.

Decepciona Francia, brilla Corea

En el grupo A se registraron dos empates con matices. Sudáfrica metió el primer gol –un golazo de un nombre muy musical: Tshabalala- pero no demostró condiciones ni aptitudes para llegar lejos y México empató y pudo y debió ganar. Su falta de tino y su eterno complejo en los momentos supremos –un partido inaugural de un Mundial lo es- les dejaron a medias. En el otro envite, la Francia de Doménech se ganó la censura de Zidane después de no pasar del empate ante una Uruguay que estuvo comodísima. En su salsa. Todo puede pasar en el más igualado de los ocho grupos.

El B dejó la agradable madurez de Corea del Sur. Ya no son atletas anónimos melena al viento. Ahora juegan en el United, en el Leverkusen… Han unido la pillería a su disciplina y son peligrosos. A Grecia le dieron un meneo gracias a una banda derecha de escándalo con Cha-Du-Ri y Park-Ji-Sung. Ojo. Argentina ganó, por su parte, liderada por un correcto Messi (ya era hora de que demostrara como albiceleste) y ante una selección nigeriana en la que –y esto sí que es sorprendente- brilló un portero. Un tal Enyeama que supera con mucho al legendario Rufai.

Dolor de Green, gloria teutona

Otro portero, el inglés Green, fue el principal protagonista del grupo C. Su cante ante EE.UU –otra selección interesantísima- le costó el empate a los Pross. Los tabloides de aquel país –así son ellos- contaron que la culpa de todo la tuvo su separación de una enjuta modelo blonda. A saber. En el otro duelo, bodriazo. Eslovenia y Argelia demostraron motivos suficientes para echarles del campeonato por la vía rápida. No lo mereció ninguna de las dos, pero vencieron los europeos, que no pasarán seguro de ronda.

Alemania dejó su sello en el D. Ganaron 4-0 a una –eso sí- floja Australia. Bien Schweinsteiger, bien Müller y bien Klose. Y muy bien Özil, otro germano-turco que optó por su tierra de adopción. Nunca parece que llegarán, pero siempre lo hacen. Mínimo semifinalistas si no mutan. En el otro choque, Ghana casi se aseguró la otra plaza para octavos tras derrotar a la Serbia de Antic, a la que parece que su gran defensa –liderada por Vidic- no le bastará.

El poderío asiático

Decepcionó Holanda en el E y sorprendió Japón. Los oranje vencieron casi sin sudar a unos daneses increíblemente apáticos. A mi juicio, los Sneijder, van Persie, van der Vaart … son candidatos a vencer el torneo, pero quien de verdad brilló en su primer duelo fue un muchachito llamado Elia, que apenas está empezando a ser famoso en el Hamburgo. Por su parte, los nipones sacaron los colores a una Camerún de la que Etóo –por cierto desconocido- dijo que podría ser campeona.

Dos empates a uno en el F. Italia y Paraguay se repartieron errores en otro partido algo cutre en el que lo más grave fue la lesión de Buffon –se perderá el resto del torneo- y la cantada –otra más- del guaraní Justo Villar. Nueva Zelanda vivió su gran fiesta igualando a uno en el penúltimo minuto a una Eslovaquia que marcó su primer gol en un Mundial en fuera de juego. Ambas se quedarán en la primera ronda.

...Y lo de España

El G era el grupo de la muerte, pero como suele pasar sus dos primeros cruces fueron tostón y medio. En el Portugal-Costa de Marfil brilló durante quince minutos Cristiano y luego desaparecieron él y el resto de su seleçao. Los africanos, algo timoratos para ser dirigidos por Erikson, pudieron haber hecho más, pero Drogba no está para muchas alegrías. Lo de Brasil fue tristísimo. Sobraban tantos jugadores de contención que Dunga tuvo que cambiar su horrible planteamiento porque la hermética Corea del Norte logró marcharse al descanso con un empate a cero preocupante. La imagen de lo que va de Mundial fue la de Jong-Tae-Se –delantero que nació en Japón, donde juega, pero a saber por qué motivo juega con la escuadra del dictador loco- llorando mientras sonaban los acordes del himno norcoreano. De alegría no creo que fuera.

Y por último, ay, el H. Sirva como liviana alegría que ni Honduras ni Chile deberían ser rivales para España y que, además, el orden de los factores nos favorece. El partido que ambas disputaron demostró que los chilenos son buenos atacando, pero pierden el sitio con muchísima facilidad y que los catrachos –simplemente- deberían ser goleados por los Villa, Torres y compañía. Lo del España-Suiza es tema aparte. Del Bosque se equivocó metiendo tantísimo mediocentro durante parte y media. El sobeo de balón ante una selección tan bien pertrechada como la helvética –no encajó ningún gol en 2006- es peligroso por inocuo. Faltó un Llorente que rematara los centros –si es que los hubieran puesto bien- de Navas y Pedro. Y un Villa entonado, y un Iniesta a tope… De cualquier modo, España pasará de ronda y viendo el nivel del resto de los contrincantes –y por mucho que los simpáticos argentinos ya se estén mofando- sigue siendo no ya favorita, sino favoritísima. Porque no es como empieza sino como acaba (que se lo digan a Italia en el 82, a Argentina en el 90, a Francia en 2006…).

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