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La camiseta del Sevilla

El Sevilla convertirá durante su visita al Camp Nou su camiseta en una pancarta. En la pechera de sus futbolistas estará estampada la frase “Orgullosos de Andalucía”. El gesto no es sino una respuesta a las palabras de varios políticos catalanes (Más y Durán i Lleida) en las que menospreciaban al andaluz medio.

Porque el andaluz medio, para algunos radicales, escribe como habla. Y habla fatal, claro. Parece mentira que hasta podamos entendernos nosotros mismos con esa masiva ingestión de “eses” y aspiración de “jotas”.

El andaluz medio, aquel del que hablaron algunos, vive de las rentas de los demás. Se tumba bajo un olivo y (nada altanero, desobediente al poema), deja que sean los industriosos catalanes quienes le pasen cada mes un sobre lleno de sobras. Cáscaras de manzana, algarrobas y achicoria, que es lo que comemos y bebemos los andaluces. Y mucha cerveza y mucho fino, para que no falte el arte.

El andaluz medio, claro, tampoco puede sentirse dolido. Debe calarse el sombrero cordobés o la boina más allá del entrecejo y taparse -como los monos de la historia- boca, oídos y hasta nariz para no escuchar lo que apesta de ciertos políticos. Y seguir, mientras, siendo estampa idílica que atraiga el turismo de toros, prostitutas, sangría y paella. Esa misma imagen que otros quieren destrozar prohibiendo los toros, las prostitutas y la sangría. Y dentro de poco empezarán a decir que la paella (o el arròs caldós) no es valenciano sino de los Països, ya verán.

Por todo esto está muy mal que un club andaluz exhiba un lema por el que proclama orgulloso su origen. Porque está muy mal, claro, que un equipo luzca su bandera regional exclusivamente por Ex-paña y por Europa. Y queda muy feo que reivindique sus particularidades y quiera gritar a los cuatro vientos que le duele que la humillen. Sobre todo, claro, si esa región no es de las de que sangra si la pinchan.

De lo único que puede avergonzarse Andalucía es de que haya demasiados andaluces medios (mediocres) que no sean capaces de vivir sin experimentar placeres por triunfos ajenos en lo deportivo. Y, perdonadme que termine volviendo al fútbol, que todavía sigan viviendo en un sin vivir porque Cristiano Ronaldo suelta una ventosidad o porque a Messi se le ha caído un diente.

Cuando les ignoremos tanto como a ciertos políticos, iremos rompiendo tabúes e ideas preconcebidas. Mientras tanto, más camisetas como las del Sevilla.

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