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Tonicruz

No es el fin del mundo

(Artículo publicado el 11 de abril de 2011 en la sección El Otro Partido de El Día de Córdoba en referencia al partido Córdoba-Alcorcón)

Tal vez la clave de todo lo que le pasa a este Córdoba lleve muchos años escrito. El senequismo del que tanto se enorgullece (quién sabe por qué) esta ciudad apoca a la contemplación silenciosa de los males desde la inevitabilidad de los mismos. Cuenta el estoico en su tratado Sobre la felicidad que "el que se queja, llora y gime es obligado a la fuerza a hacer lo que está mandado". Por tanto, obedecer a Dios "es libertad".

Después de la paliza sufrida ante el Alcorcón habrá quien se haya quedado descansando. Porque hay quien cree que es de ilusos peligrosos exigirle a este equipo profesional que compita para estar a la altura de otros compañeros de viaje absolutamente inalcanzables en lo deportivo como Girona, Elche, Huesca... O Alcorcón.

Ayer cerca de siete mil de esos ingenuos con, para algunos, ínfulas de grandeza acudieron al estadio para ocultar a otros cien que llegaron para apoyar al equipo que hacía de visitante. Al final, como suele ser tónica habitual cuando se acerca el mes de mayo, festejaron la minoría por la fuga de la mayoría. Las caras no eran de pena ni de dolor. Era otra cosa.Como la continuación de un sueño eterno que más parecería una pesadilla si no fuera porque el calor les mojaba las axilas de poco decorosas manchas de sudor. 

Su equipo, el Córdoba, que es ahora mismo un trapo hecho jirones en lo institucional, terminaba de cercenar –si no matemática sí conceptualmente– sus opciones de otra cosa que no sea mantener la categoría. 

El Alcorcón, no. Los aficionados alfareros han pasado en dos años y pico de ser otro equipo más de una ciudad satélite de Madrid a convertirse durante un tiempo en la sensación de España y de serlo ahora de la segunda categoría del fútbol patrio. ¿El secreto? Desde luego no está en la pasta, porque no la tienen. Anquela, un técnico que más parece profesor y que huye del divismo como el aceite de sumergirse en el agua, contó en una rueda de prensa impresionante algo que es simple y complejo a la vez. Confesó lo que le expondrá a sus futbolistas cuando vuelvan a entrenar, ahora que podrían mirar hacia arriba: "Lo que digáis vosotros es donde vamos a ir. ¿Y ahora qué? Ahora esto... ¿por qué no? Soñar es gratis". Mientras que contaba eso a unos periodistas embobados, fuera sus seguidores jaleaban aquello de "A primera, oé". ¿Una boutade? ¿Por qué? Acaso el problema es que no todo dependa de Dios y de la providencia. Ni del destino manifiesto. No hay nada escrito sobre lógica que permitiera pensar que el Alcorcón le fuera a meter cuatro al Madrid aquella tarde. Y lo hizo. Sin embargo, sí parece que hay algo que invita a pensar en que el Córdoba siempre la va a acabar pifiando al final de una forma más o menos trágica.

Tal vez, volviendo a lo de los jirones, influya también el hecho de tener un presidente y no dos. O de tener un futuro más asentado y con menos entelequias en la cabeza. O de tener un plan. Y no un pan.

El resultado de tan tamaño desatino en forma de goleada se tradujo una vez más en dos estampas: una la de las caras largas de algunos futbolistas del Córdoba que dieron la cara (algo que no es sencillo, les honra y no es común en su colectivo); otra la de las no menos espesas de dos aficionados que se sentaban enfrente del célebre bar Miguelito con su bufanda blanquiverde y dudando si cortarse las venas o dejárselas largas. Su conversación, no escuchada, se puede imaginar fácilmente. Lo difícil es comprender lo que les moverá a volver a renovar su abono el año que viene.Que lo harán, como casi otros 10.000. Demasiados para lo que reciben.

Por todo, buscar consuelo a estas alturas de la película es baldío. Si acaso, es agradable saber que la grada del fondo sur (la misma que tenía que estar terminada casi hace un lustro) podrá ser vista por los hijos de los que ayer estuvieron en el campo (algunos porfiaban ya el asunto para varias generaciones futuras). 

Alguien entre los aficionados que acudieron al campo se imaginó hasta un negocio simple:cortar en trozos el mural con los falsos aficionados pintados que ya están naranjas para hacer con los pedazos como con las piedras del muro de Berlín ya derribado. Luego, aquí está el lucro, podrían ser vendidos adecentados convenientemente como un souvenir más en alguna tienda de la Judería.

Es una idea. Otra pasa por recordar aquel titular del Daily Mirror en el 94, cuando la selección inglesa se quedó sin opciones de ir al Mundial de Estados unidos.El tabloide sensacionalista, haciendo honor a su política tan común ahora en otros medios deportivos teóricamente serios, tituló su portada en cuerpo catástrofe:"El fin del Mundo". Esto no es para tanto, pero tampoco es para tan poco. Por mucho que Séneca y los suyos se empeñen.

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1 comentario

JESUS -

ME RINDO TONY ANTE ESTE ARTICULO, IMPRESIONANTE
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