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Tonicruz

Los momentos

¿Cuándo nacen y terminan los momentos? ¿Cuándo empieza o muere algo? ¿Cuándo somos o dejamos de ser? ¿Cuándo despierta en nuestra conciencia la sensación de un cambio? ¿Cuándo deja de sonar una canción y empiezan los acordes de una nueva?

Hay gente que suelta su melena al viento del tiempo y vive trepidantemente cada segundo. Personas a las que, de tanto correr, los buenos momentos de su vida se les pasan en un lapso y los malos se disfrazan de paréntesis. Los meses son suspiros ahogados entre trabajo, viajes y fiestas. La gran cruz que han de soportar esas personas es que en su frenesí pueden no apreciar la terrible valía de un segundo de quietud. Ni de comprender lo más valioso de la inerte tranquilidad. La paz de los vivos, que no de los muertos.

Otros, por el contrario, se sacuden el polvo con un plumero de seda. Gramo a gramo. Recogen el fruto de su galbana amodorrados en un sofá de terciopelo. Esperan que la vida les llegue y lo que les suele llegar es la muerte. No saben de qué color son los sueños porque paladean tanto la nada de su mortalidad que su mente es incapaz de producir recuerdos. Tristes, comen, trabajan, defecan y copulan sin saber dónde empieza una actividad y concluye la otra. Son esclavos de su propia inopia, pasajeros de un barco con un rumbo fijo y una velocidad constante. Siervos del demonio del aburrimiento.

 La virtud aristotélica no tiene sentido cuando hablamos de momentos, porque no hay mesura en el  juicio de los instantes. Ni de la velocidad a la que se vive. Ni de la forma en la que se quieren vivir.

Pero sí que, deprisa o lentamente, es preciso vivir cosas para alcanzar la inmortalidad. No hay nada que se recuerde que se lo lleve el viento. No hay segundo más singular que aquel en el que uno se enamora. O en el que uno se desenamora. O en el que uno es consciente de que experimenta alguna mutación en su planteamiento vital que le revuelve las entrañas. Sólo el que hace recibe (do ut des)

Acaba un año. Empieza otro. Es preciso vivir aún más. Todo lo que se pueda.

 

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