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Tonicruz

A los de El Día, en mi adiós

Cuando uno abandona un lugar siempre tiene la tentación de echar la cabeza atrás y suspirar. O llorar. Desde hoy no volveré a juntar letras para El Día de Córdoba y en estos momentos me asaltan mil recuerdos. Todos buenos. No he tenido antes un trabajo en el que me haya sentido tan recompensado (y no hablo de dinero) ni tampoco tan valorado. Nunca imaginé un lugar mejor para desarrollarme como periodista ni tampoco para crecer, dentro de mis límites, como persona. No han sido cuatro años de sudor y tinta, sino de risas y juegos. De guiños y estrés común bien entendido.

Me he empapado de los consejos de mi sabio jefe Paco Merino y he aprendido igualmente de mis otros compañeros de sección, el siempre sarcástico y genial José Carlos León; el matemático, cerebral y divertido Raúl Díaz; el sagaz e inasequible al desaliento Cisco López y los ordenadores de la cantera Antonio García y Diego Arellano. Son, creédme, un equipo incomparable, capaz de superar las estrecheces y las limitaciones con imaginación. Cada cual en su terreno forman, para mí, la mejor redacción deportiva posible.

Tampoco puedo olvidarme en la despedida del resto, empezando por el director Luis Pérez Bustamante, Tuto, que siempre ha tolerado mis crónicas de singular estilo sin ponerme ni un reparo. Ni de los de local, bulliciosos como ningunos en la redacción y belicosos con los poderes establecidos (como debe ser). De los de provincias, más callados pero igualmente brillantes en lo suyo. De todos los maquetadores, que siempre encuentran un hueco para atenderte a pesar del mucho trabajo que manejan. De los reporteros gráficos -Álvaro, Chencho y Óscar-, que nunca tenían tiempo para nada y siempre conseguían estar en mil sitios a la vez sin protestar. Y, bueno, con los de la sección de cultura nunca podré ser neutral, porque allí se seguirá sentando la principal razón para llorar en el adiós. Sabes que echaré de menos sentirte cerca minuto a minuto, por muy truhán que sea.

Lo escrito, y quede claro, me voy pero no me voy. Me llevo de todos vosotros el mejor de los recuerdos posibles y la sensación de que parte de mi vida ha empezado y ha terminado en El Día de Córdoba.

“Se despidieron y en el adiós ya estaba la bienvenida”, escribió Benedetti. Ya sabéis donde me tenéis para lo que me necesitéis.

Un fuerte abrazo a todos, amigos, y mucha paz.

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1 comentario

Luis Alguacil M. -

Muy emotivo sin duda. Si yo fuese uno de ellos estaría muy emocionado. Enhorabuena
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