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Tonicruz

Que no sea por apatía...

(Artículo publicado en la sección El Otro Partido, de El Día de Córdoba el 15 de mayo de 2011)

Hay un término en asturiano coloquial, “repunante (no repugnante)”, que no tiene nada que ver con lo que en el resto de España se entiende con la “g” detrás de la “u”. Cuando alguien es “repunante”, en Asturias es quisquilloso, fastidioso. Pues bien, ayer en El Arcángel había un ambiente “repunante” (sin “g”, recalco). Se conjuraban una cantidad de emociones contrapuestas que más que a la reflexión invitaban al desconcierto. La castigada afición del Córdoba acudió ayer al estadio con las ideas relativamente claras.

El plebiscito sobre el rendimiento de equipo, entrenador y directiva quedó aplazado en el recibimiento. Con 5-1 de Valladolid aún fresco, las ganas de comerse los pitos se mascaban en la grada. Se esperaba el mínimo despiste para poder tener un argumento para reprochar, algo absolutamente comprensible en un deporte de sentimientos.

El Albacete empezó achuchando (que ya tiene mérito con el once que presentó y encima descendido). Dirigía la nave manchega Verza. Un ejemplo claro de por qué el Córdoba está como está. Pasó por este club y se le mimó. Demandó paciencia, pero él sacó un dineral (casi se aseguró el futuro) y regaló su nula aportación. Y, como inexplicablemente suele pasar cuando regresan esta clase de profesionales, luchó cada pelota con una rabia infinitamente superior a con la que se empleaba de blanquiverde. Incluso –algo que también ocurre con cierta frecuencia- se permitió marcar (en un penalti que se imaginó el árbitro) y lo celebró con vehemencia de final de Champions.

Pero hablábamos del ambiente y de los reproches. Y éstos llegaron conforme los goles iban cayendo del lado de los de Alcaraz y el resultado (y con él virtualmente la permanencia) se iba asegurando. Desde el fondo donde se canta empezaron a arremeter con timidez primero y un poco más de fuerza después contra el técnico y la directiva (luego Salinas matizó que ellos forman un Consejo, pero la palabra “directiva” hace más sencillo el toniquete). A cuento de eso hubo otros pocos que silbaron, tratando de acallar las críticas con viento. Otros no hacían nada de nada. Comer pipas y tratar de mitigar el calor buscando una racha de viento.

Antaño una campaña como la realizada por Lucas Alcaraz este año –o una racha como la del equipo durante el florido mayo de 2010- hubiera supuesto poco menos que una revolución y un incendio en el graderío. Ahora, sin embargo, las localidades se rinden entre los que animan y protestan, los que no animan y protestan, los que animan y no protestan y los que ni animan ni protestan (y comen pipas). ¿Mejor, peor…? El juicio es absolutamente libre, pero el producto viene a ser el mismo. Tal vez el laureado curriculum del técnico unido al descontrol de la no venta y el futuro concurso avalen su trabajo (y el de sus jugadores) para muchos. Igualmente, también parece que la crisis económica y lo limitado del presupuesto reduce el descontento de la hinchada con los mandatarios. Es eso o, simplemente, que la gente ya ha perdido hasta las ganas de rechistar, lo cual sería definitivamente preocupante.

Mientras que el debate proseguía en la grada el Córdoba hacía un fútbol de buen nivel ante un rival de feria (o de patios).Tal vez en esos minutos de buen juego y de motivación –toque, velocidad, presión, todo…- esté la respuesta a muchas de las preguntas de esta temporada. Como el ¿por qué? de Mourinho, pero a menor escala.

Y una cosa más. No es de repunante pero sí repugnante que un recogepelotas intente desestabilizar a un jugador del Córdoba (fue a Javi Flores, pero sería igualmente lamentable aplicado a cualquier otro) insultándole gravemente. Esos no son los valores que hacen club. Si es que el Córdoba es un club y no una empresa en serios problemas económicos y sus profesionales son futbolistas aparte de asalariados.

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